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Cultura

La bruja, compañía familiar que preserva y difunde la herencia titiritera de Huamantla, Tlaxcala

El acervo actual de la compañía es de mil 200 títeres de distintos tamaños y materiales, como madera, papel maché, piel de vaca, hule espuma, reciclaje, entre otros.

Redacción

Con destreza y tradición en el manejo de la técnica de cruceta mexicana, la fabricación de títeres de diferentes tamaños y materiales, así como la confección de sus trajes, la compañía familiar de títeres La bruja, originarios de Huamantla, Tlaxcala, mantienen viva esta tradición histórica con dedicación, pasión y entrega inagotable a las marionetas. 

El grupo está integrado por tres generaciones de artistas enfocados en diferentes disciplinas, desde la música y las letras, hasta las artes plásticas. Aída García Hernández (mamá), confecciona y borda los trajes de los títeres; Alberto Orozco (hijo), creador, manipulador de títeres y director de la compañía; Karina Orozco (hermana), Luis Ángel y Ximena Ramírez Orozco (sobrinos), también son los encargados del manejo de los títeres, sin embargo —comenta Alberto— que todos hacen de todo, pero cada uno tiene su especialidad.  

“Beto” como le suelen decir, dirige la Compañía de Títeres La Bruja desde 2005. El acervo actual de la compañía es de mil 200 títeres de distintos tamaños y materiales, como madera, papel maché, piel de vaca, hule espuma, reciclaje, entre otros, “no hay límites ni reglas para el tamaño o material, así que los podemos hacer de todo lo que podemos imaginar”, afirma el director, quien comenzó a aprender este arte desde los ocho años. 

Todos sus títeres son creaciones propias y han construido varios personajes, que recuerdan a figuras como: Pancho Villa, Emiliano Zapata, Porfirio Díaz, Tin Tan, Frida Kahlo, Diego Rivera, así como relacionados a pasajes mexicanos, por ejemplo, las corridas de toroso bien, que emulan danzas típicas, como la del venado, El baile de las calaveras, Las tehuanas, Los viejitos, Los voladores de Papantla, entre otras.  

“Lo que nosotros hacemos son cuadros mexicanos y leyendas como El hombre que le vendió su alma al diablo, o La calle de la calavera, leyendas de Huamantla”, detalla el entrevistado. 

Cuenta el titiritero que la mayoría de los guiones con los que trabajan están aderezados por trabajo de campo, ya que recuperan la tradición oral en sus viajes a las comunidades que visitan, donde generalmente platican con las personas mayores que son las que mejor conocen las leyendas del lugar. 

La compañía de títeres se ha presentado en una gran diversidad de festivales culturales, entre ellos, el Festival de Jóvenes Titiriteros en Praga, en la República Checa; Fandango Internacional de Arte Infantil Gachita Amador, en Zacatecas; Festival Internacional de Títeres Rosete Aranda, en Tlaxcala; Festival Mexicanísimo, en Chicago, Estados Unidos; así como en escuelas, plazas, centros de reclusión, hospitales, asilos y museos, a cualquier lugar donde los inviten dentro y fuera del país, agrega el entrevistado. 

Para impulsar el arte de los títeres, La bruja también tiene un taller en la ciudad de Huamantla, donde se proporcionan conocimientos sobre las marionetas: “lo mismo llega el investigador, que el turista, o la señora que quiere un títere para su hijo, o el que quiere un títere de su mamá. Todos los días estamos trabajando, ensayando, construyendo, todos los días estamos inventando algo”. 

En ese mismo espacio los títeres con los que trabajan permanecen guardados y preservados en las paredes del taller, la sala, las recámaras, en baúles, bolsas y maletas porque, dice Alberto, “son nuestro patrimonio, y me atrevo a decir que también de Huamantla. Hacer y tener títeres es como tener un hijo, desde que lo concibes en tu cabeza te roba un lugar, espacio en tu casa, te roba la voz, tu tiempo, incluso tu alma y la energía, por eso el títere debe tener un lugar especial”.   

Durante la contingencia sanitaria, la compañía ha continuado brindando funciones e impartiendo talleres en línea a quien lo solicite, porque “la función debe continuar”, recalca Alberto Orozco. 

“Los títeres han estado en guerras, pestes, campañas de salud, campañas educativas, en todos lados. Forman parte de nuestra historia y, como tal, ahora tienen que tomar su curso y su forma adaptándose, porque una tradición que no evoluciona y que no está en constante movimiento se va a perder”, dijo.

Para conocer más sobre el trabajo de la agrupación, se puede consultar su página de Facebook:  /labrujahuamantla/.